Complicaciones en la liposucción de mamas
Por: Amolca, C.A., 2 mayo

Extracto del texto original de Carlos Navarro Gasparetto

La macromastia causa varios problemas relaciona­dos con el peso excesivo de las mamas como dolor de la espalda y del cuello, surcos en los hombros causa­dos por las tiras del sujetador, irritación cutánea en la zona del pliegue mamario inferior, baja autoestima y pro­blemas psicológicos. La reducción del volumen de los senos alivia los síntomas y, además, mejora el contorno estético del seno.

La liposucción, como la laparoscopia abdominal, la facoemulsificación para la extracción de una catarata en el ojo o la artroscopia de la rodilla, son procedimientos poco invasivos que se realizan a través de incisiones mí­nimas de, aproximadamente, 3 mm de largo, por don­de ingresan las cánulas romas a través de las cuales se aspiran los excesos de tejido adiposo que rodean la glándula mamaria. Estas incisiones, generalmente, son imperceptibles en el tiempo y es por eso que el proce­dimiento ha sido llamado por algunos como reducción mamaria “sin cicatrices”. Los resultados de la lipoaspi­ración para reducir las mamas dependen no solo de los excesos de tejido adiposo que se extrae, sino también de la capacidad de la piel para retraerse y encogerse después de la cirugía, adaptándose al nuevo volumen de la mama con el transcurso del tiempo, incluso, en al­gunas personas mayores. Sin embargo, la liposucción del seno como procedimiento único para reducir el vo­lumen mamario no es una técnica universalmente acep­tada.

El secreto para obtener buenos resultados es la se­lección adecuada de pacientes empezando con una historia clínica completa, incluyendo la evaluación de antecedentes patológicos, factores de riesgo y, luego, el examen clínico indispensable para determinar si la paciente es una buena candidata para la liposucción.

 

Como con cualquier tipo de cirugía, después de la li­posucción, siempre es posible que aparezcan compli­caciones similares a las que se pueden presentar con cualquier otro tipo de lipoaspiración en otras partes del cuerpo. Para evitarlas es muy importante planificar y ejecutar bien la liposucción mamaria, de acuerdo con las necesi­dades individuales de cada paciente y de cada mama. Las cánulas deben ser delgadas y de punta roma. El uso de cánulas de mayor calibre predispone a la formación de seromas y hematomas que se pueden infectar. Los tejidos del seno se deben infiltrar difusamente antes de la lipoaspiración, con una cantidad suficiente de una so­lución que contiene anestesia local y epinefrina diluida para producir un cierto grado de anestesia y vasocons­tricción. Es indispensable llevar un control estricto de la cantidad de todos los líquidos administrados y de la gra­sa que se aspira en cada mama. Como regla práctica, la reposición de cristaloides debe ser superior al doble del volumen de tejido adiposo aspirado. Por ejemplo, si as­piramos un total de 2000 ml de tejido adiposo, debemos reponer alrededor de 4 litros de líquido. Durante la mani­pulación de las cánulas es muy importante controlar, en todo momento, con una mano, la posición de la punta de la cánula para que no penetre el tórax. La aspiración excesiva de tejido adiposo es posible, pero evitable y, cuando se detecta alguna irregularidad de contorno du­rante la operación, es recomendable corregir el defecto rellenándolo con la grasa en ese mismo instante para evitar la necesidad de hacer retoques después. Sin em­bargo, en algunos casos, esos pequeños defectos han pasado desapercibidos y los hemos corregido posterior­mente, varios meses después de la liposucción. Tam­bién hemos tenido unos cuantos casos donde la retrac­ción de la piel no fue adecuada después de seis meses y tuvimos que realizar una mastopexia. Los cambios de sensibilidad que se puedan presentar (hipoestesias, di­sestesias o hiperestesias) son similares a los que se han descrito después de una liposucción en otras zonas del cuerpo y, generalmente, son transitorios.15 La compre­sión continúa de los senos después de la cirugía, duran­te un mes o más, es muy importante porque disminuye la acumulación de líquidos, sostiene los tejidos en la po­sición correcta y favorece la retracción de la piel. Las complicaciones más frecuentes incluyen: equimosis, infección, hematomas, seromas, la formación de seu­dobursas, necrosis cutánea, necrosis adiposa, quistes adiposos y calcificaciones, así como, irregularidades de contorno y asimetrías. Las complicaciones sistémicas ta­les como embolia pulmonar, fascitis necrotizante y toxi­cidad por excesos de lidocaína o epinefrina, felizmente son muy raras.

Generalmente, el dolor postoperatorio es moderado y se controla fácilmente con analgésicos administrados por vía oral. El edema y la equimosis, que se presentan en grado variable, son inevitables y realmente forman parte del proceso normal de recuperación. La liposuc­ción de mamas no está relacionada al cáncer del seno; no interfiere con la lactancia porque no afecta el tejido glandular ni los conductos galactóforos ni tampoco inter­fiere con la mamografía. Las microcalcificaciones que se pueden producir después de la liposucción en el tejido mamario son iguales a las que se pueden generar des­pués de otras cirugías de la mama, pero son diferentes radiológicamente a las que se asocian con los tumores malignos del seno.

 

Fuente: Tratado de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética del Profesor. Dr. Felipe Coiffman

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